
Hay que controlarse un poco, porque con la salsa que tienen se come uno una barra de pan.
Amante de mi familia, mis amigos, mi Salamanca, los fogones, la buena mesa, un buen libro y sobre todo escribir. Escribir todo lo que me dicta el corazón; por eso, nunca he dejado de hacerlo desde que aprendí a la edad de tres años.
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